
Un motor cuarenta para un bote pequeño, seis viajeros y el motorista avanzábamos con la corriente del San Juan, río abajo está Andagoya primero y después Boca de Suruco, donde solo se me ocurrió repasar la canción de Rubén Castro Torrijos que de niña cantaba entre la risa y la rabia:
En la Boca de Suruco
venden mujeres baratas
a veinticinco por medio
y María Loreto de ñapa.
Quiero beber aguardiente
quiero fumar cigarrillo…
Pensé en el afortunado paso del tiempo que, sumado a las luchas de las mujeres, hace que ciertas ideas y prácticas sean inaceptables en el presente. Pero a medida que el bote seguía bajando y que nuestra misión avanzaba pensé también en que en esa zona del San Juan pareciera que el tiempo no corre hacia adelante, que retrocede.
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