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Juan Camilo Restrepo
Puntos de vista

Asambleas regionales, pero sin vías de hecho

Está empezando a perfilarse en el país –en virtud de anuncios que viene haciendo el Gobierno– un tipo de reuniones regionales que si se manejan ordenadamente pueden ser útiles; pero si caen en la demagogia y en la improvisación pueden ser germen de males peores que los que buscan corregir.

Voy a referirme a dos de estos anuncios: la asamblea de cocaleros anunciada por el presidente Gustavo Petro en el Tarra, Norte de Santander; y la que se convocará próximamente en el norte del Cauca, a propósito de las invasiones de tierras que se han presentado en esta comarca.

Ambas hacen parte de los diálogos regionales “vinculantes” que es el calificativo con que los ha bautizado el Gobierno. Por “vinculante” debe entenderse, según explicación dada también por el Gobierno, que los consensos que en estas asambleas se alcancen se elevarán a la categoría de normas legales que deberán incluirse en la ley del plan cuatrienal de desarrollo que debe presentar el Gobierno al Congreso.

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