
La discusión de la reforma tributaria se ha centrado, hasta el momento, en los tributos individualmente considerados. ¿Es alta la imposición sobre personas jurídicas? ¿Está bien diseñado el umbral a partir del cual se incrementan los impuestos de las personas naturales? ¿Es exagerado o no el tributo combinado para personas jurídicas y personas naturales receptores de dividendos? ¿Es adecuado gravar los alimentos ultraprocesados?
Estas son las preguntas que han llenado páginas enteras y seguirán llenándolas en las semanas venideras.
Hoy quiero referirme a otro ángulo de la reforma tributaria, a saber: su ubicación dentro de las cuentas fiscales del país. ¿Lo que se va a recaudar es suficiente para financiar los grandes programas de inversión social que se anuncian? ¿Es factible cumplir a la vez los postulados de la regla fiscal y embarcar al país en nuevos programas de gasto público? ¿Cómo queda la reforma tributaria dentro del proyecto de presupuesto para 2023 que elaboró la administración Duque y le corresponderá ejecutar a la administración Petro?
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