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Juan Fernando Cristo
Puntos de vista

Venezuela 2022

La mayoría de los colombianos nos quedamos con la imagen de la Venezuela de 2015 cuando se cerraron las fronteras y se produjo un grave deterioro de las relaciones bilaterales. La ruptura definitiva se presentó con la llegada de Iván Duque a la Presidencia y su invento del famoso concierto en febrero de 2019, cuando con gran emoción y orgullo anunció a Colombia y al mundo entero que “Maduro tiene las horas contadas”. Nunca se recuperó el novato mandatario del fiasco de ese día. Al mismo tiempo se profundizaba la crisis económica y social del país vecino y se aceleraba la salida de venezolanos.

Regresé a Caracas hace una semana y el país está mejorando, más allá de la situación política que merece discusión más amplia. La economía, que se achicó cinco veces al pasar de 320.000 millones de dólares a 60.000, está en recuperación como consecuencia de las nuevas medidas. Adoptaron liberación de precios y libertad cambiaria. Como nos explicó un experto, no gobiernista, “aquí no se cambió el gobierno, pero sí hubo cambios en el gobierno en lo económico”. La producción petrolera está en aumento, al igual que el consumo interno y el crédito bancario. La inflación se reduce, aunque aún no lo suficiente, las relaciones de gremios y empresarios con la administración mejoran y se siente agotamiento de la población con las peleas políticas, con desgaste evidente de todos los partidos.

Algunos sectores de la oposición tienen una representación minoritaria en la Asamblea Legislativa y mantienen conversaciones con el gobierno con el propósito de avanzar en la recuperación plena de la democracia, mientras subsisten las expectativas por los resultados de los diálogos en México, que Estados Unidos sigue de cerca. La guerra en Ucrania provocó un cambio en la mirada norteamericana sobre Venezuela y su gran potencial petrolero. En el propio empresariado existe la esperanza en un alivio al duro paquete de sanciones. Uno de los diputados de la oposición moderada, sensato y lúcido, nos señalaba que la crisis y la migración hacia Colombia habían producido un cambio cultural en los jóvenes venezolanos, que son ahora más emprendedores y generadores de riqueza y empleo. Ya no esperan tanto del Estado como en el pasado.

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