Ir al contenido principal
Rodrigo Lara
Puntos de vista

Petición pública: alcaldesa, revoque el nuevo pico y placa

El cambio autoritario, inconsulto y dañino de las reglas del pico y placa es una forma deliberada de hacerles la vida imposible a los bogotanos que no tienen alternativa distinta y práctica a la de movilizarse en un vehículo particular. Ya es hora de que las administraciones distritales, que han fracasado en su misión de dotar a Bogotá de un transporte público digno, masivo y rápido, cesen de estigmatizar y maltratar a los ciudadanos que se desplazan en sus vehículos para trabajar, llevar a sus hijos al colegio o ir al médico.

Las personas que usan su carro y su moto son gente común y corriente que paga el impuesto de rodamiento, las múltiples valorizaciones y el seguro de su vehículo. Son personas con derechos, que merecen respeto y a las que la Alcaldía y sus autodenominados expertos no pueden seguir caricaturizando como si fueran una élite egoísta y privilegiada, y menos aún como los responsables del caos de la movilidad que, por el contrario, es producto del subdesarrollo vial y de transporte público que padece Bogota con respecto a ciudades de Colombia y de América Latina.

No sé si en la Alcaldía se han sentado a pensar en las calamidades sociales y familiares que producirá este cambio malicioso y dañino de las reglas del desgastado y poco eficaz pico y placa. Esta medida sorpresiva es una emboscada a los ciudadanos, que además no obedece a ningún estudio y menos a una reflexión seria y ponderada sobre su conveniencia, distinta a la simplista suposición de que, con imposiciones de este tipo, la gente se bajará necesariamente de su carro para montarse en los hostiles, lentos, peligrosos y atiborrados buses de TransMilenio.

Artículo exclusivo para suscriptores

Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.

Suscribirme
Finalización del artículo

Lea los comentarios

Artículo exclusivo para suscriptores

Suscriptores

Compartir artículo en redes sociales