
Esta semana la diplomacia colombiana se ha visto desdibujada por el presidente tuitero. Gustavo Petro no solo ha caído en imprecisiones y falta de rigor al referirse al conflicto histórico entre Israel y Palestina, sino que su incapacidad de pronunciarse en contra de los ataques terroristas de Hamás, ha minado la credibilidad de Colombia en escenarios internacionales y ha abierto heridas —tal vez irreparables— en nuestra política exterior.
No es la primera vez que el presidente usa su cuenta de X (antes Twitter) para tratar asuntos diplomáticos. En su afán de defender las ideas que para él son las justas y correctas, olvida que, así sea desde sus redes sociales, está representando a todo el país. Rechazar las atrocidades cometidas por Hamás en Israel, no significa desconocer la causa palestina o ignorar los asesinatos y la violacion a los derechos humanos en Gaza.
El comportamiento errático del mandatario se ha llevado por delante a la Cancillería. Inicialmente el Ministerio de Relaciones Exteriores publicó un comunicado que decía: “El gobierno de Colombia condena con vehemencia el terrorismo y los ataques contra civiles que han ocurrido en la mañana de hoy en Israel, y expresa solidaridad con las víctimas y sus familias”, sin embargo, horas después fue borrado y reemplazado por uno que no mencionaba dichos actos terroristas. ¿Para qué un canciller si se le desautoriza de esa manera?
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