Una sofisticada red de militares pertenecientes a la Central Administrativa y Contable, Cenac, del Ejército Nacional y la División de Aviación y Asalto Aéreo de la misma institución, han sido acusados de elaborar contratos a la medida, como hechos por un sastre, para beneficiar a una única y polémica compañía privada de transporte aéreo.
Un ejercicio simple de comparación entre los términos de dos contratos que tienen el mismo objeto, pero que fueron asignadas a dos compañías distintas, da pistas interesantes sobre el favorecimiento a una de esas empresas por parte del Ejército. El objetivo de los acuerdos es para la compra de horas de vuelo para transporte de personal y carga en helicópteros tipo Mi-17.
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