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Daniel Schwartz
Puntos de vista

Güerima

A Héctor Mahecha le dicen Güerima, el nombre del pequeño municipio del Vichada en el que hizo su juramento para ingresar a la guerrilla de las Farc. Su familia había sido desplazada y, siendo aún muy joven, la vida lo llevó a empuñar las armas. Por un tiempo ayudó a los secuestrados, los alimentó, habló con ellos, les daba todo lo que necesitaran. Así conoció a Beatriz Echeverry. Betica, como él le decía, era una señora mayor que había sido secuestrada por las Farc durante un viaje en lancha. Güerima y Beatriz forjaron una relación poderosa, como la de una madre y un hijo: ella le hablaba de cualquier cosa y él la escuchaba, la cargaba cuando ya no podía caminar y le fabricaba agujas para tejer con el plomo fundido de las balas de su fusil. Ella respondió ese gesto tejiéndole un portafusil blanco.

Luego de 600 días, Beatriz fue liberada. Güerima siguió en el monte. En 2016, tras el acuerdo de paz, Güerima dejó las armas. Beatriz murió en 2012, cuando apenas se iniciaban los diálogos. Güerima se entregó a la paz: participó de cuanto evento pudiera, pidió perdón una y mil veces por los errores cometidos, invitando también a que todas las partes reconocieran, comenzó un proyecto productivo de cannabis medicinal con excombatientes que, como él, fueron heridos en combate, y en la que participaban también familias víctimas del conflicto. En Icononzo labró la tierra, se enamoró, tuvo una hija y construyó una finca agroecológica, turística y autosostenible.

Beatriz dejó un diario de su secuestro. En ese diario, mencionó una y otra vez a Güerima, su bondadoso captor. Su hijo, Iván, es director de cine y quiso hacer un documental sobre su secuestro, tal como alguna vez su madre le había sugerido a Güerima. Junto con su hermano, decidieron emprender el mismo camino que recorrió su madre, imaginar su vida en la selva, su cansancio, el encierro. Por mucho tiempo buscaron a Güerima. Querían confrontarlo, pero también agradecerle. Iván creía que la relación de Güerima y su madre fue una suerte mutua en la desdicha. Finalmente lo encontraron y ese fue un cierre para ellos y para su película: él les pidió perdón, ellos le mostraron las agujas para tejer que él le había fabricado a Beatriz. Él les habló del portafusil que le tejió Beatriz.

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