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Johana Fuentes
Puntos de vista

Vendiendo el alma al diablo

Las contiendas electorales son el escenario perfecto para que los políticos jueguen sus mejores –o peores– cartas. No importa si hay que venderle el alma al diablo, lo importante es quedarse con el poder. El ejemplo más reciente es la posible alianza entre Rodolfo Hernández y Gustavo Petro, de cara a las próximas elecciones regionales.

¡La política es dinámica! Esa desgastada frase que desempolvan los políticos cada vez que quieren justificar sus incoherencias, vuelve a retumbar en el ambiente. Hace unos meses, Petro le decía a Hernández que era un millonario, corrupto y uribista. Hoy, según han confirmado fuentes del Pacto Histórico, la Liga de Gobernantes Anticorrupción y la Alianza Verde, el ingeniero tendría el espaldarazo del presidente para aspirar a la Gobernación de Santander.

Una jugada que representa un gana-gana para ambos. Rodolfo Hernández –imputado por interés indebido en la celebración de contratos por el caso de Vitalogic– ha perdido fuerza en su departamento y, en este momento, su movimiento político tiene enredada la personería jurídica por cuenta de una demanda en el Consejo Nacional Electoral. Una coalición con el Pacto y los Verdes le quitaría ese lío de encima, mientras que al partido de gobierno le aseguraría tener una ficha que les haga frente a los clanes políticos tradicionales de la región. Atrás quedan las rencillas, los insultos y los cuestionamientos. Acá no se trata de coherencia, se trata de ganar.

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