
Colombia decidió reintegrarse a Unasur en el encuentro de presidentes de Suramérica que organizó Lula da Silva en Brasilia. Desde 2014 en Quito, en una cumbre de Unasur, nuestros mandatarios no se reunían. Una década sin verse las caras es demasiado tiempo para países con vínculos comerciales y diplomáticos tan débiles. Y, nuevamente, el sello fue la intrascendencia. Hay tanto por hacer y acordar, pero patinamos en discusiones que llevan décadas sin despacharse de las mesas de nuestra burocracia regional. Venezuela sigue siendo el punto de discordia y no avanzamos.
Gabriel Boric y Luis Lacalle Pou se pararon en la raya con la encerrona que organizó Lula. Un día antes de la reunión de presidentes hubo un encuentro bilateral entre Maduro y Lula, en el que el presidente de Brasil aprovechó para decirle al mundo que eso del autoritarismo en Venezuela ha sido un “relato construido” y que “tenemos el deber de deconstruir esa narrativa”.
Ayer se estaba cocinando entre las delegaciones la firma de una declaración conjunta para respaldar a Venezuela. El presidente de Uruguay se dio cuenta de la opereta, prendió las luces de la discoteca y dañó la fiesta. Le tomó tres minutos explicar por qué Uruguay se aleja de esa operación lavado y concluyó diciendo que a lo mejor no todos los gobiernos tienen la misma idea de democracia y división de poderes. Boric también fue firme y duro, a despecho de dejar mal parado a presidentes con los que comparte las ideas que están en su corazón.
Artículo exclusivo para suscriptores
Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.
SuscribirmeLea los comentarios















