Ir al contenido principal
Catalina Ceballos
Puntos de vista

Arte y política

El presidente Petro hizo una campaña y hoy gobierna con base en una democracia electoral y con base en una democracia participativa. Y no hay un sector más deliberativo y participativo que el sector cultural. Algunos desde sus espacios de asociación o gremial otros, desde un movimiento unidos por un símbolo, por ejemplo, una carta y otros unidos por una ideología, antipatriarcal, antirracista, anticentralista. Las expresiones artísticas y las prácticas culturales históricamente hacen visible lo evidente, la vida cotidiana que pasa sin pena ni gloria, sin ningún tipo de reflexión, se convierte gracias a creadores, gestores, intelectuales de las artes y cultura, cultores agentes del sector y artistas en espacios de interpelación, de creación colectiva.

Estamos en un gobierno de izquierda en donde el sector cultural se siente absolutamente identificado con el proyecto progresista, no importa si se vive en la localidad de Chapinero en Bogotá o en Nabusimake en Valledupar. No importa si toca el violín o la guacharaca, si hace cine testimonial con actores naturales o prefiere los actores de las grandes canales de televisión. No importa si es actriz de teatro callejero y gestora de una casa la cultura en Mesitas de El Colegio o si es un reconocido gestor cultural, experto en mercados. No importa si es editor de una gran editorial o hace parte de las editoriales independientes, No importa si es experto en PEMP o trabaja con las artes para la reconciliación y convivencia. No importa si produce contenidos culturales de manera experimental en un resguardo indígena o si es ganador de las becas del MinTic. No importa si es funcionario público o siempre ha trabajado en procesos de participación, no importa si es un líder cultural o un ministro. El sector creyó y cree en la propuesta progresista de Gustavo Petro.

Desafortunado que por estos días se ha creado una narrativa en la que pareciera que se trata de unos vs. otros. Y no más bien de permitirse esa acción política propia de una democracia participativa vs. procesos de elaboración de juicios y prejuicios, muchas veces producto de gustos estéticos de la globalización y de deseos históricos más que del enfrentar problemas contemporáneos. ¿Y qué es eso del gusto, qué es gustar? Me atrevería a decir que, en todo caso, se trata de un fenómeno individual más que colectivo o social.

Artículo exclusivo para suscriptores

Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.

Suscribirme
Finalización del artículo

Lea los comentarios

Artículo exclusivo para suscriptores

Suscriptores

Compartir artículo en redes sociales