Ir al contenido principal
Velia Vidal
Puntos de vista

Duelo

El duelo es el amor permaneciendo. Esa frase la encontré en un libro de mi amigo Joseph Zárate y ha sido uno de los bastones que me ha sostenido durante los meses más dolorosos de mi vida.

En días como hoy, víspera del que sería el cumpleaños 61 de mi padre, quisiera enroscarme en una esquina de mi cama, como mis gatos, y quedarme ahí, pasar del llanto al sueño hasta que me despierte un suspiro descansado que anuncie el final del dolor. Pero sé bien que no es así como pasa.

Hace poco publiqué en mis redes sociales que no pude sola con esto, que he necesitado de mi psicóloga, mi psiquiatra y una red preciosa de familia y amigos amados que me han acompañado a sobrellevar esta pérdida. Se me hizo difícil aceptar que tendría que tomar medicamentos, pero el cuadro depresivo y de ansiedad eran tales, que mis médicos decidieron que era la mejor opción, al menos por un tiempo. Estaba muy nerviosa, irritable, con insomnio, perdiendo peso y con una fuerte caída del cabello. Y eso empezó a afectar mis relaciones cercanas, tuve conflictos con quienes más quiero, por cosas que en otro momento hubieran sido insignificantes para mí.

Artículo exclusivo para suscriptores

Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.

Suscribirme
Finalización del artículo

Lea los comentarios

Artículo exclusivo para suscriptores

Suscriptores

Compartir en redes sociales