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Sebastián Nohra
Puntos de vista

El monopolio de Satena en Venezuela

La idea de volver a tener relaciones diplomáticas y comerciales fluidas con Venezuela ha sido de las pocas iniciativas de este gobierno que han tenido pleno consenso. Iván Duque llevó al extremo del ridículo su política de cero relaciones, al punto de que le pidió la extradición de Aida Merlano a Guaidó.

Mientras la dictadura cae, es deseable que el gobierno les garantice servicios consulares y protección a los colombianos que viven en Venezuela y logre tejer la confianza perdida. En esa búsqueda, la primera piedra y base de una nueva era de relaciones bilaterales es restablecer el mercado aéreo.

Sin rutas permanentes y tarifas competitivas es imposible tener relaciones estrechas. Volver a abrir los cielos con Venezuela ha sido un proceso bastante lento. La primera aerolínea que tenía todo listo para prender motores era Wingo. En octubre de 2022 vendió por dos semanas tiquetes Bogotá-Caracas entre 200-220 dólares, pero el Inac (Autoridad Aerocivil de Venezuela) le negó la licencia de comercialización por “razones de reciprocidad”, pues Colombia no autorizó -ni puede hacerlo- a la aerolínea estatal Conviasa, por estar vinculada a la lista Clinton.

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