
¿Cuánto de su tiempo han dedicado a leer y releer, oír y volver a oír a los unos o los otros en esta crisis? Esta crisis no es de Gustavo, no es de Laura, no es de Armando. Como país estamos en una crisis emocional todas y todos.
Las redes sociales son ese espacio y esa herramienta que nos permite un flujo de ideas y opiniones, y estas desempeñan un papel cada vez mayor en la transformación y la cohesión de la sociedad; lo que vemos por estos días es cómo cobran impulso las opiniones en línea.
Esas opiniones que como cualquier opinión son producto de la percepción de cada individuo, es decir, si creció en un hogar lleno de privilegios, o si creció, por el contrario, desplazado de un lugar a otro por el conflicto, si creció en un hogar donde las opiniones de su entorno incluían afirmaciones como “la sirvienta tiende la cama”, o si más bien se oía un “no diga nada, es mejor comer callado”, o “péinese que ese señor tiene mucha plata”, o tal vez “ese negro es un hp”. La comunicación lo es todo, incluido aquello que se comunica con el silencio.
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