
Nací, crecí y vivo en el Chocó biogeográfico, igual que mis padres y mis abuelos. No tengo bisabuelos extranjeros y a veces, conversando con mis primas, estimábamos que Mamá Ana, tatarabuela de nuestras madres, debió ser africana porque, según las cuentas, ningún otro negro había llegado antes a Juradó y llevamos el apellido de aquel que retó al líder indígena de ese poblado para poder quedarse ahí con su familia. Hasta los ocho años no conocí un paisaje diferente a ese donde se conjugan la selva, la lluvia, los ríos y el mar. A esa edad fui a Cali y a los nueve a Medellín, en viajes breves durante los que mi mayor inquietud era cuándo iba a llover, porque siempre he amado la lluvia y la extraño, casi tanto como el mar. Sin embargo, no conocía tanto el Chocó, mi vida había estado entre Bahía Solano y Quibdó, y se extendía a Jurubirá y las muchas playas que hay desde Nuquí a Punta Ardita, casi donde empieza Panamá. Así que, en 2015, cuando dejé todo lo que tenía en Medellín y regresé a vivir a mi departamento, me propuse conocer más, navegar por el Atrato, el San Juan, el Baudó y visitar los lugares a los que no había ido.
Desde hace un año, cuando empecé a escribir Chocó: selva, lluvia, río y mar. El libro informativo que acabo de publicar con Lazo Libros, me di cuenta de que mi experiencia y mis lecturas se habían quedados cortas en la comprensión de lo que ese, que es mi lugar en el mundo, significa para el planeta. Profundicé en los detalles de la biodiversidad, en las cantidades de agua que se produce por cada kilómetro cuadrado, en las especies de aves y plantas que, combinadas con factores climáticos y geológicos, hacen un pedazo de Tierra excepcional. Quizá por eso no me sorprendió que esta semana, entre las diez nuevas reservas de la biósfera declaradas por la Unesco, estuviera Tribugá-Cupica-Baudó, la región donde tomé mi aliento de vida y a la que debo todo lo que soy.
Esta declaración es un logro de investigadores y servidores del Ministerio de Ambiente muy comprometidos, en especial del Instituto de Investigaciones Ambientales del Pacífico John Von Neumann (IIAP).
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