
En los años 60 surge el movimiento contracultural, una forma de vida “en desacuerdo” con las normas sociales o mejor por las normas aceptadas por la mayoría. Idealistas o mejor, optimistas que lucharon contra la guerra en Vietnam, que experimentaban con LSD, peyote, psilocibina, marihuana para ampliar las fronteras y las dimensiones impuestas, esos mismos hippies, que vestían atuendos coloridos y ligeros. En las artes se expresó a través de la literatura beat, autores como Kerouac, Burroughs, Ginsberg. Realmente se trataba de un grupo de personas que creían en la independencia y en el libre desarrollo de la personalidad o como reza el articulo 16 de nuestra Constitución “Todas las personas tienen derecho al libre desarrollo de su personalidad sin más limitaciones que las que imponen los derechos de los demás y el orden jurídico”. En los 60 fue un fenómeno cultural, antisistema, que pronto se convirtió en un movimiento por los derechos civiles, por la libertad de expresión. Surgieron también movimientos feministas y ambientalistas.
Y si aterrizamos en martes, 4 de julio de 2023, podemos ver que hay quienes todavía creemos en la contracultura como una forma política para la equidad, para la democracia. Hace pocas semanas la senadora María José Pizarro, ponente, y el autor del proyecto de ley para regular el consumo de cannabis entre adultos y otras disposiciones, (como dicen los honorables), Juan Carlos Losada, lucharon hasta el último minuto, del último día legislativo, para pasar esta ley que perdió por 8 votos. Mientras tanto, en junio se celebra el mes pride, pero, según la Fiscalía en el año 2022 se identificaron asesinatos de 75 víctimas, 45 por ciento de las cuales corresponde a hombres transgénero, 37 por ciento a hombres gais,13 por ciento a hombres bisexuales y 5 por ciento a mujeres transgénero. Y si miramos al Tolima, este fin de semana se llevó a cabo en Honda, la Feria del Libro, su segunda versión, una evento llamado Río de Mujeres, por supuesto una reiteración al trabajo, pensamiento de las mujeres en la literatura y la escritura. En Bogotá, Edson Velandia, el punk de Piedecuesta, un verdadero antisistema y quien durante época de campaña fue abiertamente anti-Rodolfo y pro-Petro, él, Edson Velandia, en el Festival Gabo, después de haber cantado una canción celebrando la vida del cura Camilo Torres dijo en entrevista con Gladys Palmera Radio: “Claro que tengo críticas contra el gobierno, particularmente tengo muchas críticas contra el ministro de Cultura”. Y si uno sigue por esa línea, cada vez es más común ver los emprendimientos sobre moda circular, ante la clara crisis climática resulta no en una propuesta vintage si no en una necesidad. Libre desarrollo de la personalidad, feminismo, cultura, medio ambiente. Esto es julio 2023.
¿Son las criptomonedas una forma de contracultura? Hoy, la expresión personal, o la producción de contenidos, es la forma de moneda más valiosa en la era de las redes sociales. La contracultura de hoy sigue siendo un deseo de liberación: liberación de la economía de la atención, de una sociedad polarizada por un individualismo excesivo, rezagaos del consumo propio del neoliberalismo. Del consumo de masas. Del mainstream.
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