
¿Por qué la inflación mundial, y la colombiana, continúan altas a pesar de la generalizada aplicación de la receta ortodoxa de subir las tasas de interés?
Para responder a esta pregunta empieza a aparecer en los análisis económicos una nueva terminología: “inflación de vendedores”, “inflación por exceso de ganancias”, “avaricia e inflación” (“greedflation”). Son términos que eran impensables hace unos años, pero que surgen de la evidencia empírica de la coyuntura actual.
La visión tradicional de una inflación persistente era una espiral precios-salarios, y la culpa era de los trabajadores: se empezaba con una subida de precios por exceso de demanda, a la cual los trabajadores respondían con exigencia de alzas de salarios para recuperar su poder adquisitivo, lo cual llevaba a los productores a tener que subir los precios, y así se crecía la bola de nieve. La receta clásica era, por lo tanto, subir las tasas de interés para reducir la demanda, y controlar el alza de salarios.
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