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Luis Alberto Arango
Puntos de vista

Opulencia colombiana en Davos

Para justificar el desembolso de 4.500 millones de pesos para la promoción de Colombia durante cuatro días en Davos, el gobierno etiqueta de 'parroquialistas' a aquellos críticos que ven esta cifra como un gasto desmedido.

Por: Luis Alberto Arango

El término 'parroquialismo' se ha convertido en la punta de lanza del gobierno colombiano, de sus congresistas aliados y de activistas afines, en un intento por contrarrestar las críticas dirigidas a su administración. Esgrimido peyorativamente, este vocablo es usado como el escudo y la espada en el debate público, tras el controvertido desembolso de un millón de francos suizos, que equivale aproximadamente a 4.500 millones de pesos, para la promoción de Colombia en el Foro Económico Mundial de Davos.

La acusación de 'parroquialistas' se dirige contra quienes, como yo, cuestionan la inversión de un millón de francos suizos para un evento de cuatro días. El señalamiento de parroquialismo significa que quienes hacen la crítica son cerrados de mente y reacios a ideas novedosas, que no son capaces de pensar en grande y actuar en consecuencia. Más allá de la acusación, el gobierno colombiano no ha presentado ninguna otra defensa para sustentar ese cuantioso gasto.

En el ámbito económico y político, es indiscutible la necesidad de promover a Colombia en escenarios internacionales para atraer inversión y turismo. Sin embargo, la crítica no es la promoción en sí, sino el costo y la efectividad de dicha estrategia. En un país donde los recursos son limitados y cada gasto debe justificarse, la inversión de 4.500 millones de pesos para un evento de tan corta duración, apenas cuatro días, genera inquietudes y cuestionamiento válidos.

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