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Velia Vidal
Puntos de vista

Esclavizaciones

Escuchar atentamente a las víctimas ayuda a comprender que no existen delitos de lesa humanidad más graves que otros delitos de lesa humanidad, ni genocidios más horrorosos que otros genocidios. Se podrán comparar, quizá, los impactos, la duración de un ataque a lo largo del tiempo o el número de víctimas, pero el horror sigue siendo el mismo. Con una sola persona deshumanizada, torturada o encadenada, hace cinco siglos o treinta años atrás, ya perdió la humanidad entera.

Prefiero hacer esta precisión al inicio de este texto, para que no haya lugar a la lectura de una simple comparación.

Hace unos años, inquieta por los sesgos racistas en un libro, le escribí un correo electrónico a quien lo escribió, y esa persona me respondió que su familia era judía. Creo que ahí empecé a comprender el horror de la comparación o de intentar justificar, con la condición de víctima, acciones excluyentes hacia otras víctimas.

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