Ir al contenido principal
Velia Vidal
Puntos de vista

Mercadear con la tragedia

“¿Has visto alguna vez que un río lleno de mercurio se desborde? Pues esto fue lo que paso en el Chocó y los más afectados son los niños y niñas. Por eso, Unicef tiene un programa de…”. La mujer joven siguió con un discurso lastimero, intentando que el viajero sentado a mi lado se convirtiera en donante del organismo internacional.

He visto el espectáculo de mercadeo de la tragedia y la pobreza casi todas las veces que espero un vuelo en el Aeropuerto Internacional El Dorado, pero, esta vez, quizá por el cansancio y la irritabilidad a los que me llevaron una secuencia de impases que no vienen al caso, sumados a la molestia que me ha causado siempre este asunto, no pude quedarme callada y estallé ante la sorpresa de mi compañero de silla y otros tantos alrededor. Le dije que yo sí conocía a la perfección el territorio del que ella hablaba, así como los programas de su organización con sus sobrecostos y desaciertos. Le pedí que dejaran de decir mentiras y usar la imagen de la gente para ganar dinero mercadeando la pobreza, que eso sí que era miserable. Luego agarré mi bolso y me fui a hacer la fila para abordar.

Los enormes problemas éticos alrededor de la cooperación internacional han sido abordados en libros y documentales, pero creo que en Colombia y América Latina estamos demorados en dar discusiones serias sobre el uso miserable de la imagen y las condiciones indignas de vida de las personas, en busca de recursos para estos organismos, los cuales terminan gastándose principalmente en burocracia y salarios altos que, adicionalmente, impactan las economías locales. Sólo por traer el ejemplo de Quibdó: hay sectores donde el valor de los arriendos es más alto que un inmueble de condiciones similares en Bogotá, lo que hace esas viviendas inaccesibles para los nativos y posibles de pagar sólo para la gente de la cooperación internacional, especialmente los extranjeros; pues a lo anterior se suma el hecho de que los sueldos de los nacionales que trabajan en estas organizaciones son significativamente inferiores a los de aquellos empleados provenientes de otros países.

Artículo exclusivo para suscriptores

Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.

Suscribirme
Finalización del artículo

Lea los comentarios

Artículo exclusivo para suscriptores

Suscriptores

Compartir artículo en redes sociales