
No es la primera vez que en Colombia se plantea la posibilidad de diálogos regionales de paz. Desde los años 90, en distintas oportunidades, gobernadores y alcaldes, congresistas, partidos y las propias guerrillas proponían en ocasiones la conveniencia de avanzar en los territorios con acercamientos entre las comunidades, los gobiernos locales y la subversión. Los gobiernos nacionales miraban con mucha aprehensión esa posibilidad que consideraban peligrosa para la unidad territorial del país, por la dificultad que implicaba para la coherencia de una política nacional de paz y la imposibilidad de controlar distintas mesas de negociación simultáneas en el nivel regional y local. Una preocupación válida de los distintos jefes de Estado.
Ahora en el marco de la política de paz total que lidera el Gobierno Petro, surgen nuevamente voces desde las regiones que insisten en que este es un camino conveniente para explorar acuerdos que permitan detener la guerra en muchos lugares a los que regresó el desplazamiento forzado, el confinamiento y el secuestro. El gobernador de Nariño avanzó en las últimas semanas en esa apuesta con un frente del ELN y provocó la santa ira de sus comandantes y una nueva crisis en la mesa. El Coce ve en esa movida un intento del Gobierno por dividir esa guerrilla, que desde hace tiempo tiene una estructura más federal que unificada. La gobernadora del Chocó, otro departamento que sufre a los violentos, pide, con razón, mayor espacio a las autoridades territoriales en las distintas mesas nacionales.
Creo que ha llegado el momento de abrir esa posibilidad con todo el rigor y la prudencia que una decisión de esta naturaleza exige. Colombia no es la misma de hace 30 años. El conflicto es distinto y los propios grupos armados ilegales han cambiado su composición y estrategia. Desde las negociaciones con las ex-Farc y hasta el arranque de la implementación del acuerdo, insistimos en el Gobierno Santos en la importancia de consolidar La Paz territorial. Se entendía que más allá de la desmovilización, desarme y reincorporación de los excombatientes, era indispensable que la paz llegara a las regiones. Esa fue la idea de los Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial y las Circunscripciones de Víctimas, después de paz. Lamentablemente en el Gobierno Duque redujeron la paz a la JEP y a su confrontación ideológica con las Farc. No implementaron el acuerdo en el territorio. La Paz es territorial o no lo es.
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