
Refiriéndose a un descubrimiento que hizo Cecilia López sin estarlo buscando, concluye ella que lo que está haciendo nuestro presidente es lo mismo que hicieron Chávez, Putin, Erdogan, Evo Morales, Trump, López Obrador, Bukele y Viktor Orbán en esta época (ver ¿Esta emergiendo un nuevo populismo democrático en Colombia? El Tiempo, 7-4-2024), y en el pasado Napoleón III, Mussolini y Hitler, para mencionar a unos pocos. Todos ellos parecen haber utilizado y seguido el manual para tomar ventaja de las libertades políticas e instituciones democráticas para dar golpes de Estado, duros o blandos, una vez han llegado al poder por la vía constitucional. A esta conclusión también han llegado varios analistas en Estados Unidos a raíz del intento de golpe que patrocinó Trump al final de su gobierno. Una organización no gubernamental de orientación liberal democrática ha financiado una investigación orientada a descubrir cómo sería más efectiva la oposición al populismo (Andrea Kendall-Taylor and Carisa Nietsche, “Combating Populism A Tool Kit for Liberal Democratic Actors”, Center for a New American Security (en-US)). A continuación, presento un resumen comentado de este este documento.
Sus autores tienen claro que las estrategias y tácticas que utilizan los líderes populistas son una amenaza directa a la democracia liberal. Ellos ven al mundo como un enfrentamiento del pueblo inocente contra las élites supuestamente corruptas que ellos mismos promueven; se autoproclaman representantes del pueblo y ofrecen promover una ofensiva contra las élites con respaldo popular. La polarización hace que la gente esté dispuesta a tolerar los abusos de poder y a sacrificar libertades y derechos democráticos para mantener a sus adversarios lejos del poder. Es el caso del Partido Republicano en Estados Unidos que tolera y aclama los exabruptos de Trump con tal de mantener control del Congreso.
Para hacerle frente al populismo, no lo imiten, ni usen su lenguaje, y no vinculen la identidad con el partidismo (por ejemplo, no asociar indígenas, afrocolombianos, o “nadies” con el Pacto Histórico, o a los ricos con Centro Democrático o Cambio Radical). Adicionalmente es poco productivo tratar de “educar” a la población con argumentos que intentan cambiar sus posiciones. La investigación realizada por científicos sociales mostró que esos esfuerzos son generalmente estériles porque con ellos se logra que la gente se aferre a sus creencias.
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