
Tanto la oposición como el gobierno deberían mantener sus lenguajes dentro de los lineamientos institucionales; salirse de allí es hacer eco a las vías de incierto desenlace: cuando los manifestantes gritan “fuera Petro” están haciendo un llamado subliminal al vacío institucional.
Así también cuando G. Petro dice que las machas del 21 de abril tuvieron como finalidad un golpe de Estado blando para derrocarlo, además de una inexactitud, está señalando sediciosos donde no los hay.
El presidente Petro es un mal perdedor. Recapitulemos brevemente cuales han sido sus reacciones frente a las marchas del domingo 21 que desaprobaron rotundamente su gestión.
Cuando apenas comenzaban las marchas, G Petro intentó ridiculizarlas en la mañana del 21 reproduciendo un video de Jaime Garzón con lo que mostró el resentimiento presidencial que rodea todo lo que no sean elogios de sus incondicionales: pretendió caricaturizar las marchas como lo que no eran: como una expresión de los ricos contra los pobres de este país.
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