
Revisando datos de investigaciones recientes realizadas con mi equipo de trabajo, basados en datos de fuentes públicas, encontramos que más de 1, 2 millones de bovinos han entrado en los municipios alrededor de Chiribiquete en los últimos 6 años. Municipios, que a su vez han concentrado la deforestación nacional, en más de medio millón de hectáreas en el mismo periodo. Literalmente, hemos cambiado bosques públicos, por ganadería en fincas privadas. Cambio en el régimen de uso y tenencia, al parecer con tendencia irreversible.
Cuando me pregunto por el contexto social de ese proceso, es decir, quienes son los beneficiarios, encontramos datos, que nos indican que tamaña operación económica, tiene un músculo financiero de gran escala. Por ejemplo, basado en información del ICA, encontramos que el 89 por ciento de los ganaderos del Guaviare, están caracterizados como grandes y medianos (72 por ciento y 17 por ciento respectivamente), es decir que poseen más de 500 animales, o entre 100 y 500 para cada rango. Así, el ganado es de los “duros”, mientras el campesinado pone su mano de obra, arrienda pastos, trabaja al “aumento” o al “partir”, mientras puede, y luego vende la finca o las mejoras.

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