
Según los datos más recientes del Dane, en el país el desempleo juvenil (entre 15 y 28 años) llegó al 19,3 por ciento (febrero 2024), lo que representa un aumento de 0,6 puntos frente al mismo periodo de 2023. Las ciudades con la mayor tasa de desempleo juvenil son: Quibdó (37,7por ciento), Riohacha (29,4 por ciento), Cúcuta (25,6 por ciento), Cartagena (24,9 por ciento) y Sincelejo (24,15 por ciento). De otro lado, la matrícula en educación superior (universitaria, técnica y tecnológica) se ha ido rezagando frente al ritmo de crecimiento de la población juvenil. Pasamos de una matrícula en pregrado, en 2022, de 2.259.970 estudiantes a 2.284.637 en 2023. De ese aumento, 21.407 cupos fueron en instituciones de educación superior oficiales y 3.260 en privadas. Las ciudades que ofrecen más cupos son Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga.
Estos datos muestran que en la mayoría de las ciudades la juventud no encuentra oportunidades laborales ni académicas. En donde hay más cupos universitarios, el desempleo es menor. Las ciudades pueden cumplir un papel importante, tanto en la generación de empleo como en el mejoramiento de la cobertura educativa. Estas iniciativas de las ciudades tienen que estar articuladas a los programas nacionales. Desafortunadamente, esta integración no se está llevando a cabo.
Uno de los principales obstáculos que enfrentan las ciudades para ser más competitivas es que no cuentan con talento humano pertinente, suficiente y formado con calidad. De acuerdo con los resultados de la más reciente encuesta Manpower Group Talent Shortage (2022), el 75 por ciento de los empleadores a nivel mundial reportaron dificultades para suplir los puestos de trabajo que tenían disponibles. Esta situación es especialmente notoria en las ciudades.
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