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Juan Fernando Cristo
Puntos de vista

Duele el Cauca

Hace más de 15 años no veíamos imágenes como las del municipio de Morales. No extraña entonces la angustia con la que reaccionamos los colombianos frente al brutal ataque de las disidencias de las Farc, que confirman así su nula voluntad de paz. Duele lo que ocurre en esa querida región. Durante tres años como ministro del Interior aprendí a conocer al Cauca y querer a su gente.Trabajadores,solidarios,organizados,emprendedores,víctimas resilientes, con una rica diversidad étnica y cultural. La violencia ha arrebatado a los caucanos las posibilidades de desarrollar todo su potencial agrícola, minero y turístico. Detrás de todo el conflicto se encuentra el problema de la tierra, de su concentración y distribución.

Desde hace años se volvió lugar común entre dirigentes políticos, académicos y estudiosos del conflicto, señalar al Cauca como un laboratorio de paz. Muchas veces en el gobierno Santos advertimos que la paz de Colombia pasaba necesariamente por la paz del Cauca. Trabajamos duro en ese propósito y la verdad es que en los últimos años de la negociación con las extintas Farc y los primeros tras la firma del acuerdo, se recuperó la tranquilidad en buena parte del departamento. Las cifras no mienten. Los homicidios se redujeron sustancialmente, disminuyeron los enfrentamientos de la fuerza pública con grupos irregulares, se acabaron las tomas de municipios y en 2015, 2016 y 2017 las muertes de soldados y policías fueron mínimas. Igual sucedió con los secuestros. Se sentía un ambiente de esperanza.

¿Qué pasó entonces en los últimos seis o siete años? Una combinación de varios factores adversos impidió que se consolidara en forma definitiva el clima de convivencia creado con la desmovilización de las Farc. En primer lugar hay que reconocer las fallas en el proceso de ocupación institucional y militar de los territorios dejados por la guerrilla. Después llegó el inexplicable olvido del gobierno Duque. Se metió al congelador la implementación del acuerdo, en lo relacionado con la inversión en los municipios PDETS y la sustitución social de cultivos ilícitos, mientras las fuerzas militares asumieron una actitud pasiva frente al surgimiento de nuevos grupos y el crecimiento del narcotráfico. Duque fue sordo frente al conflicto social en el departamento y basta recordar su negativa a dialogar con el CRIC y la Acin. Ni en el Cauca, ni en Cali, ni en la propia Plaza de Bolívar de Bogotá.

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