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Luis Alberto Arango
Puntos de vista

La dignidad en el fútbol colombiano

La reciente detención del presidente de la Federación Colombiana de Fútbol (FCF), Ramón Jesurún, y su hijo, tras un altercado en Miami, resalta una contradicción profunda: mientras los campamentos de verano de la FCF enseñan ética, normas de conducta y control emocional, sus líderes parecen olvidar estos valores fundamentales.


Recientemente, una amiga me habló con entusiasmo sobre la experiencia de su hijo en el campamento de verano de la Federación Colombiana de Fútbol (FCF). Él disfrutó enormemente no solo de los aspectos físicos, tácticos y estratégicos del deporte, sino también de las actividades que abordaban la inteligencia emocional, las normas de conducta y la ética. En el campamento de la FCF, los jóvenes no solo aprenden a meter goles y a defender en el campo, sino también a controlar sus emociones con inteligencia para evitar comportamientos antideportivos dentro y fuera de la cancha. Este programa, que pretende formar deportivamente e inculcar valores fundamentales en los futuros jugadores, resulta una contradicción cuando se considera el comportamiento reciente de los líderes de la misma institución.

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