
“Hoy espero lean las palabras de un muerto que siempre estuvo muerto, que caminando al lado de hombres y mujeres imbéciles que aparentaban vitalidad, deseaba suicidarse, me lamento de no haber leído tantos libros como hubiese deseado, de no haber escuchado tanta música como otros y otras, de no haber observado tantas pinturas, fotografías, dibujos, ilustraciones y trazos como hubiese querido, pero supongo que ya puedo observar a la infinita nada”
Sergio Urrego, 2014
Hace una década, el nombre de Sergio Urrego se grabó en la memoria colectiva de nuestro país. Con solo 16 años, Sergio decidió quitarse la vida tras sufrir un constante acoso y discriminación en su colegio por ser gay. Hoy, a pesar del dolor que nos dejó su partida, seguimos enfrentando situaciones similares. ¡No aprendimos la lección! El caso reciente de Violeta, una estudiante de undécimo grado que se reconoce como mujer aunque su sexo asignado al nacer es masculino, enfrenta la resistencia de sus docentes para ser reconocida por su identidad de género. La lucha por la aceptación y el respeto sigue siendo una batalla diaria para muchos jóvenes.
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