
La historia de los pasaportes durante el gobierno de Gustavo Petro es una tragicomedia. La orden del presidente era evidente: la licitación tenía que modificarse para que la empresa Thomas Greg & Sons, que lleva 18 años con ese negocio, compitiera y no ganara nuevamente. El entonces canciller Álvaro Leyva Durán se demoró ocho meses en abrir la licitación, a pesar de las advertencias de la complejidad del proceso. Fue esta Cancillería, es decir, la del gobierno del presidente Petro, la que tuvo en sus manos la posibilidad de modificar las condiciones, que los críticos siempre han dicho que ayudan a Thomas Greg. No lo hizo. Cuando finalmente abrió el proceso, es decir los pliegos definitivos de la licitación, los tiempos eran favorables para Thomas. Al final, como era previsible, se quedaron con el contrato ganando 1000 de los 1000 puntos posibles. Había un hecho cierto: las condiciones técnicas de los pasaportes colombianos, elaborados por Thomas Greg & Sons, cumplían los requisitos exigidos. El servicio, además, funciona correctamente.
Días después, ante la inminencia de que el ganador era la empresa que no le gustaba al presidente, el canciller Leyva decidió declarar desierto el proceso de licitación de pasaportes. El presidente Petro, horas después, escribió en su cuenta de X: “En mi gobierno no tendremos licitaciones con un proponente. La lucha contra la corrupción va en serio”. No dijo, explícitamente, que se refería a la Cancillería y a Thomas Greg & Sons, pero era claro. La instrucción era declarar desierto el proceso, a pesar de que la Unión Temporal Pasaportes 2023 había ganado los 1000 puntos, de 1000 posibles, en la licitación que la propia Cancillería había armado y supervisado.
El primer giro cómico ocurrió días después, cuando Leyva Durán decidió presentarse como una inocente y pobre víctima de esta situación. En un derecho de petición que la Cancillería le respondió a la representante Jennifer Pedraza el 2 de febrero, la entidad reconoce lo evidente: “El suscrito Álvaro Leyva Durán” era el ministro de Relaciones Exteriores cuando se abrió la licitación de pasaportes 2023. Es decir, si sí hubo, como dice el presidente Petro, un “amaño” de la licitación, la responsabilidad fue de Leyva Durán, un funcionario puesto por Petro y respaldado por encima de otros funcionarios que advirtieron la arbitrariedad y el riesgo patrimonial para la nación.
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