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Mauricio Cabrera
Puntos de vista

Se acabó el embrujo en Venezuela

El signo más diciente del derrumbe del régimen de Maduro son las imágenes de la gente tumbando las estatuas de Hugo Chávez ante el aplauso y los vítores de multitudes entusiasmadas. No son nuevas las masivas manifestaciones de protesta ni tampoco las críticas a Maduro y su camarilla, pero la imagen del comandante que inició la revolución bolivariana se mantenía incólume. Ya no más. Se acabó el embrujo.

Chávez ganó con mayorías indiscutidas las 14 elecciones que convocó y se hizo reelegir tres veces. Aún después de su muerte en 2013, su fantasma siguió rondando la democracia venezolana. Era el referente del gobierno y el pajarito que le hablaba a Maduro para decirle qué decisiones tomar.

Maduro no ha tenido la misma suerte. A pesar de haber sido designado como su heredero por un Chávez moribundo, casi pierde las elecciones de 2013, ganó de una forma muy cuestionada las de 2018 con una gran abstención y el retiro forzado de los principales candidatos de oposición. Ahora se está robando descaradamente las celebradas el mes pasado.

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