Este es un tema frío, técnico, pero no por eso deja de ser importante y escandaloso. Es una investigación que demuestra que la Contraloría General de la República, en su interior, se ha convertido en un microcosmos del poder burocrático y sindical, en el cual los intereses colectivos de los trabajadores de la entidad han sido desplazados por una estructura de control y repartición de cuotas. Así como se oye.
Empecemos. Los sindicatos tienen una misión clara que es velar por los derechos de los trabajadores. Sin embargo, en la institución llamada a salvaguardar la legalidad en el manejo de los recursos públicos, esta misión ha sido reemplazada por la búsqueda de poder, presupuestos y control. Roscaduría voraz.
Con nueve sindicatos de primer grado en la entidad, como Ascontrol, Sinaltrase y Sintracgr, entre otros, la dinámica de representación laboral ha ido mutando en una lucha por cuotas de poder, en la que ciertos líderes sindicales se han convertido en árbitros de quién asciende y quién no dentro de la estructura burocrática de la entidad.
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