
Las vigencias futuras (VF) han sido en los últimos meses objeto de intenso debate y de críticas por dos razones principales: porque comprometen por anticipado recursos del presupuesto nacional quitando capacidad de gasto al gobierno de turno; y, en el caso de las VF para carreteras, porque están muy mal distribuidas entre las distintas regiones del país, llevándose Antioquia la mayor tajada. Las dos críticas son correctas.
De otra parte, ante la necesidad de liberar recursos ya comprometidos para el pago de concesiones, el gobierno ha planteado sustituir algunas VF con cobros por valorización empezando por la vía Cartagena-Barranquilla, lo que ha generado una fuerte protesta de las fuerzas vivas de la Costa. En este caso la razón la tiene el gobierno.
VF: Una deuda oculta que hay que pagar
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