
Figuras notorias de la ultraderecha comenzaron de manera temprana sus precampañas, de cara a las elecciones presidenciales de 2026, y en medio de ese afán han puesto en evidencia un gran problema para ese espectro político: la dispersión que padece y que podría pasarle factura en la contienda electoral para la Presidencia.
Por un lado, el Centro Democrático, que congrega a los rostros más conocidos de la extrema derecha, tiene a la senadora María Fernanda Cabal haciéndole “madruguete” a sus compañeros de partido, en especial a Miguel Uribe, el candidato del expresidente Álvaro Uribe, y a Paloma Valencia, que buscaría perfilarse como una opción menos extremista.
Por otro lado, está la directora de la revista Semana, Vicky Dávila, quien a pesar de resistirse a responder si será candidata, busca posicionarse como la más antipetrista de todos, tras años de hacerle oposición al presidente Gustavo Petro desde esa empresa de comunicaciones caracterizada por su sesgo antiizquierdista. Ella ya comenzó a recorrer el país para, según ha dicho, “escuchar” a los colombianos.
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