Un lujoso apartamento en el exclusivo barrio El Poblado, avaluado en más de 1.500 millones de pesos, en un octavo piso con vistas a la ciudad de Medellín, es la residencia familiar del excongresista Mario Uribe Escobar. La historia no sería más que una anécdota, si no es porque el bien fue entregado por el paramilitar Diego Fernando Murillo Bejarano, alias Don Berna, al fondo de reparación de las víctimas del bloque Héroes de Granada.
Recordemos que el exsenador antioqueño, además de ser primo y hombre de confianza del exmandatario Álvaro Uribe Vélez, fue el primer presidente del Congreso condenado por parapolítica. La Corte Suprema de Justicia lo encontró culpable de haber hecho alianzas con grupos paramilitares y los principales testigos en su contra fueron el jefe paramilitar Salvatore Mancuso y el desmovilizado Jairo Castillo Peralta, alias Pitirri. Interesante alias ya que pitirri es el nombre común de un pájaro pequeño, muy oscuro y de cola muy, muy larga, como el paramilitarismo en Colombia.
Pero volvamos, tras cumplir las tres quintas partes de su condena por concierto para delinquir, Mario Uribe sigue burlando la justicia al vivir en el apartamento 802 de un exclusivo edificio en la loma de los González, en amplios 342 metros cuadrados con cuatro estacionamientos. Un bien que debió ser destinado para las reparar a víctimas, y no para que los que hicieron alianzas políticas con los victimarios, habiten ahí. Un perfecto nidito parapolítico.
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