
La historia parece indicar que el fútbol en Colombia es un deporte que se juega con 11 jugadores por equipo, le falta cinco para el peso en los momentos clave y tiene la costumbres de copiar lo malo que provenga de Argentina. Esta vez, y con el ánimo de copiar algo bueno, uso este espacio para contar una de las buenas historias del fútbol de la tierra del alfajor y los asados.
Una de las canciones que más versionan las barras de nuestro fútbol nacional es Para no olvidar, de Los Rodríguez, la banda que fundó Andrés Calamaro en Madrid en 1990. La canción original habla de la necesidad de guardar los recuerdos, incluso los difíciles, justamente para no olvidar quiénes fuimos y ahora quiénes somos.
Ahora, la canción se volvió famosa en el fútbol porque La Guardia Imperial, la barra de Racing Club la siente y la canta.
Hay una parte puntual de la canción en la que nos deberíamos enfocar más en Colombia:
No me olvido ese día
Que una vieja chiflada decía
Que Racing no existía
Que tenía que ser liquidado
La cosa es así: luego varios años de malos manejos del club durante la segunda parte de la década de los 90, el 4 de marzo de 1999 la síndica -lo que en Colombia sería una liquidadora- Liliana Ripoll dijo frente a los medios argentinos: “Racing Club Asociación Civil ha dejado de existir”. El club más antiguo del fútbol argentino quedaba declarado en quiebra, jurídicamente intervenido y dado por muerto.
Lo bueno de la historia es que justamente tuvo el efecto contrario. Tres días después de aquel epitafio de Ripoll, el Cilindro de Avellaneda se llenó sin que hubiera algún partido. Era un acto multitudinario donde miles de hinchas se reunieron para gritar que Racing seguía vivo. Aquel 7 de marzo quedó marcado como el Día del Hincha de Racing. Le he oído durante años a un gran periodista deportivo colombiano que las personas pasan y las instituciones quedan. Esto de Racing es la prueba de que una institución puede sobrevivir incluso cuando su dirigencia no.
La historia no paró ahí: apenas seis meses después de aquella fallida desaparición, los hinchas decidieron transformar la indignación en algo palpable. El 8 de septiembre de 1999, en un terreno abandonado, comenzaron a limpiar el pasto y levantar canchas. Lo que al principio parecía poco viable, al poco tiempo se convirtió en el Predio Tita Mattiussi, el corazón de las divisiones juveniles de Racing. Sin nada distinto al trabajo voluntario y algunas donaciones, los hinchas lograron lo que las administraciones anteriores no habían podido: dotar al club de una infraestructura propia para su cantera. No era lujosa, claro, pero, donde antes había barro y monte, ahora había canchas de fútbol.
El valor que tiene esta historia de amor de los hinchas es que el pasado 10 de septiembre Racing fue subcampeón del Mundial de Clubes Sub-18 de Andalucía. Veintiséis años después, uno de los frutos del Predio Tita eliminó al Real Madrid en semifinales y jugó la final contra el Barcelona. Perdió Racing 1 a 0. Los mismos jugadores juveniles que entrenaron y se formaron en esas canchas hechas por sus hinchas fueron capaces de mirar de frente a La Masía y a Valdebebas, dos de las canteras más prestigiosas del planeta.
Esta es una de las historias que sí vale la pena copiar de Argentina. Ahora que los hinchas del América y de Millonarios andan en protesta contra sus directivos, sería bueno ver cómo esos movimientos de hinchas pueden terminar en algo más que las pancartas de protesta que, por cierto, también son necesarias.
PD: Anda rondando en redes sociales el ranking de los 100 mejores jugadores del siglo XXI, hecho por la revista Four Four Two. Radamel Falcao quedó en el puesto 54, arriba de jugadores como Hazard, Ballack, Di María, Cannavaro o Riquelme. Que sea este el momento para recordar también la reciente entrevista que le hizo el exfutbolista Mario Suárez a Falcao. Muy diplomático como siempre, muestra que realmente fue tortuoso su paso por Colombia. Las canchas son un desastre, el tráfico peor y la gente no lo dejaba respirar. Ejemplos como este nos hacen dar cuenta que cada vez es más difícil ver grandes leyendas en nuestro fútbol.
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