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Rudolf Hommes
Puntos de vista

¿America(s) First?

A los presidentes de los Estados Unidos generalmente se les ha permitido hacer lo que quieran. En lo que han tenido problemas es cómo justificarlo. No les ha sido fácil encontrar doctrinas que cumplan con dos objetivos que son irreconciliables. Al mismo tiempo que aspiran a que en el mundo impere y se aplique una ley internacional, también quieren que estas reglas no les sean aplicables y puedan ignorarles o utilizarlas cuando les convenga. 

Lo hemos visto en las negociaciones sobre el calentamiento global. Los demás americanos hemos padecido esta ambivalencia, especialmente los colombianos por habernos arrebatado a Panamá. Y América Central y las islas del Caribe fueron invadidos por marines invocando la doctrina Monroe. 

Esta doctrina tiene dos interpretaciones: la del Caribe y el resto de América Latina que no aceptamos la intervención armada en el continente americano para resolver conflictos o diferencias políticas, y la de Estados Unidos, que ve al continente como su área de influencia y por eso no admite intervención armada de ninguna potencia externa y desconfía también de las actividades económicas, comerciales y financieras de otras potencias en la región. A los países del Caribe y del sur del continente les ha servido su interpretación de la doctrina para evitar interferencia armada de potencias europeas o asiáticas, pero de quien han tenido que cuidarse más ha sido del Gobierno de Estados Unidos. 

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