
Todos los datos que se conocen de Ecopetrol son cada vez más malos. El último de ellos, la caída del 29,8 por ciento en sus utilidades comparando el tercer trimestre de este año con el mismo periodo de 2024, lo confirma.
Siempre hay explicaciones: pero la tendencia es la misma. La empresa petrolera se está secando financieramente mientras que todos sus pares -salvo PDVESA- muestran de trimestre en trimestre indicadores de recuperación.
En el fondo, el mal que aqueja a Ecopetrol se llama mala gobernanza. Los miembros de la junta directiva han pasado a ser unos pintados en la pared. Y las decisiones se ordenan desde el Palacio de Nariño. La injerencia personal y caprichosa de presidente Petro está arruinando a Ecopetrol.
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