
En la diplomacia los gestos, las señales, las actitudes silenciosas, un texto o una imagen que se ve de reojo puede hablar más claro que los comunicados oficiales o los discursos preparados para los auditorios. A veces, un gesto que se cuela por azar —o que finge serlo— dice más de cómo se está leyendo a un país que cualquier declaración. Eso ocurrió cuando la fotógrafa Molli Riley captó a un grupo de senadores republicanos cercanos a Donald Trump y asesores del presidente saliendo de una reunión privada en el Capitolio: Lindsey Graham, Mike Lee y James Braid. Hasta ahí, nada fuera de lo común en el registro de la rutina en Washington. Andrés Muñoz, reportero de CAMBIO, se detuvo a observarla y encontró el poderoso mensaje oculto. En las manos del subjefe de Gabinete James Blair, una carpeta ligeramente abierta dejó ver algo que definitivamente no es normal: dos fotografías, impresas como fichas penitenciarias, de Nicolás Maduro y Gustavo Petro, una al lado de la otra, bajo un título para nada improvisado: ‘The Trump Doctrine’. Una especie de documento con ilustraciones que llega de la oficina del senador ‘Bernie’ Moreno que explica perfectamente con qué ojos ven en la Casa Blanca y sectores del Congreso al presidente de Colombia. Esto, por si no bastaba el hecho de haberle quitado la visa y meterlo en la Lista Clinton.

La primera reacción podría ser la del escándalo nacional por lo que significaría el gesto. Esa es la posición de Petro. Sin embargo, eso es lo predecible, el reflejo más superficial y menos útil. El asunto no es solamente el agravio, sino la interpretación: en ese núcleo duro del trumpismo, el presidente colombiano ya no es leído como un actor con una posición incómoda, sino como una extensión del régimen venezolano, un siamés de Maduro; un aliado con intereses, para ellos, sospechosos. Y eso no le ocurrió a Colombia por el hecho de tener un gobierno de izquierda, sino que pasó por haber renunciado a la diplomacia como ejercicio estratégico, reemplazándola por la idea de que la política internacional se puede ejercer como en una tarima para perifonearle “verdades” al mundo.
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