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Iván Serrano
Puntos de vista

La noche de Halloween que expuso contradicciones y poder en la noche bogotana

Bogotá amanecía con careta. Los lugares de rumba y las calles aledañas permanecían atestadas de jóvenes disfrazados que celebraban Halloween. La que hace unas décadas era una fiesta para niños, hoy se ha convertido en una jornada en la que adultos, sobre todo jóvenes, que se encuentran para participar en el juego de convertirse en otro: disfraz y fiesta.

Sin embargo, un trágico hecho arrancó de tajo las máscaras y nos hizo ver, frente al espejo, tal como somos como sociedad, con todo lo que no queremos ser ni ver.

El pasado 31 de octubre de 2025, hacia las 3:20 de la madrugada, en el corredor de la calle 64, límite entre Chapinero y Barrios Unidos, Jaime Esteban Moreno Jaramillo, de 20 años y estudiante de séptimo semestre de Ingeniería de Sistemas en la Universidad de los Andes, fue brutalmente agredido. Los agresores no eran extraños; entre ellos había compañeros de su propia universidad —no está de más decirlo, la mejor institución privada de Colombia—.

En el video difundido por medios de comunicación se ven los empujones y, luego, la descarga de puños en su cara. Aturdido y en estado de indefensión, Jaime Esteban es víctima de otro agresor que lo toma por el cuello, lo alza y lo lanza contra el pavimento.

Esa noche, alrededor de las 7:00, Jaime Esteban murió en el Hospital Simón Bolívar, adonde fue remitido desde el Hospital de Chapinero.

Por estos hechos fueron capturados Juan Carlos Suárez Ortiz (27 años), Kaleidymar Paola Fernández Sulbarán y Bertha Yohana Parra Torres; un juez legalizó la aprehensión de Suárez Ortiz y, posteriormente, las dos mujeres recuperaron la libertad mientras continúa la investigación.

No puedo dejar de pensar en los papás de Jaime Esteban: educar a un hijo con tanto esfuerzo; quizá escuchar: “salgo de fiesta, voy con compañeros”; y los consejos de siempre: “cuídese mucho, no llegue tarde, nos llama si algo necesita”. Y luego, el telón oscuro de no volver a verlo.

Del otro lado, los padres del detenido: pensar que, pese a los esfuerzos —la mejor educación, quizá los mejores colegios, la ropa, los mimos, los regalos—, su hijo probablemente pasará largos años tras las rejas. Y la estupefacción de saber de qué fue capaz.

Según ha reportado la prensa, la discusión que terminó en un crimen se habría iniciado en Before Club, un establecimiento nocturno ubicado en el sector de la avenida Caracas con calle 63.

En fotografías publicadas en redes sociales se infiere que esa noche hubo sobreocupación del local durante la celebración de la fiesta llamada ‘Relaja la pelvis’.

Como consta en el expediente de la Cámara de Comercio, consultado por esta columna, Before Club fue constituido el 5 de diciembre de 2023. Tiene una única accionista y su representante legal es el señor Andrés Solano Bautista, oriundo de San José del Guaviare.

Recientemente se supo que Andrea Melissa Morales, alcaldesa local de Barrios Unidos, radicó una denuncia en junio por amenazas de muerte recibidas, según ella, por usuarios de redes sociales presuntamente influenciados por el señor Solano. Las intimidaciones, según la alcaldesa, surgieron tras un operativo el 20 de junio en el parque La Araña (San Felipe); allí exigió control de aforo y seguridad. Luego, Solano habría difundido en Instagram contenido que azuzó hostilidad contra la Alcaldía local. La Fiscalía abrió noticia criminal por el delito de amenaza.

Solano es la pareja sentimental de María del Mar Pizarro, representante a la Cámara por el Pacto Histórico, quien es la única accionista de Before Club, tal y como consta en los registros.

Desde las cuentas de Before Club y de la congresista se ha difundido un video en el que se ve a personas empapelar postes y paredes de la ciudad con carteles que se oponen al decreto del alcalde Galán que obliga a los bares a cerrar sus puertas a las 3:00 de la madrugada y a los billares a las 11:59 de la noche.

Bogotá, a través del DADEP, anualmente destina enormes recursos para limpiar postes y paredes empapeladas, actividad prohibida por el Código Nacional de Seguridad y Convivencia.

También desde su cuenta de Instagram y, en algunos casos, en colaboración con la cuenta de su bar, María del Mar Pizarro ha utilizado su poder como congresista para condenar la iniciativa del alcalde Galán de establecer nuevos límites a los horarios de la rumba, medida que afecta directamente sus intereses de empresaria.

El pasado 22 de noviembre, las autoridades locales sancionaron con cierre de siete días a Before Club por no cumplir con los requisitos de su actividad económica. El 7 de julio, el administrador del bar obstaculizó una diligencia de vigilancia y control, alegando, entre otras cosas, el conocido argumento de “persecución política”.

Pero el doble papel de empresaria de sitios nocturnos y de congresista parece no terminar ahí. Pizarro está impulsando un proyecto llamado ‘Ley de la Noche’. Recientemente convocó una audiencia pública orientada a escuchar a meseros, bartenders, artistas, conductores y empresarios de Bogotá, para estructurar la propuesta con la que se busca mejorar las condiciones de las personas que trabajan en horario nocturno. Dicha audiencia fue pospuesta.

Esta columna se comunicó con María del Mar Pizarro, quien en un principio negó que la iniciativa de ‘Ley de la Noche’ estuviera dirigida a empresarios y trabajadores de lugares nocturnos; dijo que era para la “industria 24 horas” y mencionó sectores como el médico y el transporte. Sin embargo, minutos después admitió que sí incluía bares. En su defensa, aseguró que el proyecto “ni existe” mientras lo describía como una propuesta amplia sobre economía y seguridad nocturna. Frente a las preguntas por quejas de convivencia y sanciones alrededor del establecimiento, dijo no tener conocimiento y calificó las preguntas como una persecución política.

Caretas que se caen.

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