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Yezid Arteta Dávila
Puntos de vista

El sancocho de Petro

“Todos los políticos son la misma mierda, Moncada. La única diferencia es que los liberales van a la misa de las cinco y los conservadores a la misa de ocho”, le dice Úrsula al coronel José Raquel Moncada, jefe militar y civil de Macondo. El diálogo entre la matrona y el militar enviado a establecer el orden en el pueblo sucede en uno de los capítulos de la serie Cien años de soledad que reproduce la plataforma Netflix. En el libro, la frase la dice Aureliano Buendía. Colombia es al día de hoy una sumatoria de telenovelas en las que hay un comienzo, pero nunca un final. Ninguna historia acaba. Mero ruido, opereta y memes.

Por estos días, Viejo Topo, estoy conociendo mejor la realidad del país platicando con la recicladora del barrio y un ordeñador de vacas en las sabanas del Yarí, que escuchando las lecciones de moral de los operadores políticos y las diatribas de los medios. En la campaña electoral de 2022, Gustavo Petro fue llevando al resto de candidatos hacia el terreno de la política en letras mayúsculas. La tierra, la crisis climática, el modelo energético, la seguridad alimentaria, el transporte, la paz territorial, la brecha social y la educación gratuita fueron algunos de los temas en los que se centró el debate electoral. Todos los partidos se esmeraron por presentar sus mejores cartas. Fue, en réditos políticos, una buena campaña. La izquierda salió favorecida.

La extrema derecha aprendió la lección: no hay que hablar de temas serios, sino llevar la campaña al fango. Incluso el falso centro político amasa y lanza bolas de barro. Es la hora en que no se conoce una sola propuesta de los candidatos y candidatas que aspiran a reemplazar a Petro en agosto de 2026. María Fernanda Cabal y Vicky Dávila parecieran estar compitiendo por la presidencia de los Estados Unidos más que por la de Colombia, puesto que se han ido hasta Washington para echarle mierda al país en que nacieron. Traición a la patria, llaman en la mayoría de los estados a esta actitud lacaya. Dos muñecas de paja que se ofrecen al pirómano Trump, amén de hacer el ridículo en actos en los que nadie las ha invitado y concediendo entrevistas a periodistas de medio pelo.

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