
El sábado pasado, el trancón en la vía de ingreso a Cajicá se extendió por cerca de cuatro kilómetros. Un grupo de familias bloqueaba de manera intermitente la vía. No eran habitantes de barrios informales exigiendo el derecho a condiciones dignas de vivienda, sino propietarios de casas de lujo que reclamaban lo más básico: acceso a servicios públicos.
Los afectados son los copropietarios de la urbanización Reserva del Prado, quienes vieron cómo el sueño de una casa amplia en uno de los municipios de mayor valorización del país se les ha convertido en una pesadilla.
Aseguran que la energía eléctrica solo llega a la mitad de cada vivienda y que, debido a esta deficiencia, el cuarto de motobombas dejó de operar, impidiendo el suministro de agua potable a sus casas. Para abastecerse, los residentes utilizan bidones que antes servían para almacenar residuos y deben recoger el agua con baldes, llevándola a sus viviendas a cubetazos para ducharse y usar los baños.
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