
Dentro de trece meses y cinco días, los colombianos habremos elegido al sucesor de Gustavo Petro. Será una elección crucial considerando la gravedad de nuestros problemas actuales, que empeorarán en los próximos meses: la violencia e inseguridad, la corrupción, la crisis fiscal, el deterioro de los servicios de salud, la polarización, la relación con Estados Unidos, las batallas por el poder dentro del Gobierno y el irrespeto por parte del presidente por la separación de poderes y la Constitución nacional.
Por lo tanto, el próximo primer mandatario, hombre o mujer, tendrá que lidiar con los desafíos más complejos de la historia contemporánea de Colombia. De la calidad de su liderazgo dependerá la posibilidad de tocar fondo e iniciar –así sea lentamente– la recuperación en todos esos frentes. Una nueva equivocación del electorado convertiría a nuestro país en un terrible caso similar al de Venezuela.
Como estudioso y profesor de Liderazgo que he sido durante muchos años, considero que estos deben ser los cinco atributos principales del siguiente gobernante:
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