
“Hay una grieta entre la justicia y la ley, y por esa grieta se nos va el alma”
Eduardo Galeano
Frisby no perdió un round. Pero por un momento, parecía que sí. El control de su nombre, su imagen, su historia. Mientras el país pedía combo con arepa, otros pedían derechos sobre la marca. Legalmente. Rápido. Limpio. Y ahí está el punto: no hubo fraude, no hubo robo, no hubo trampa. Hubo oportunidad. Hubo descuido. Hubo viveza.
Y esta historia no ocurrió en cualquier sitio: ocurrió en España, la madre patria. Esa misma que nos enseñó el idioma, la desolación de la conquista… y, al parecer, también la picardía. La viveza dejó de ser criolla: ahora es chapetona. Y con sello europeo, se volvió perfectamente legal. La malicia indígena ya no se usa. Volvió a su origen: refinada y con pasaporte comunitario esta vez.
Artículo exclusivo para suscriptores
Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.
SuscribirmeLea los comentarios














