
Son muy comunes en los carros de servicio público –sobre todo en la costa atlántica– los perritos que van colgados del espejo retrovisor diciendo permanentemente: “sí”.
En un viaje que hice a Santa Marta la semana pasada estuve reflexionando sobre estos simpáticos muñecos que, viéndolo bien, reflejan mejor que cualquier otra cosa la similitud lo que es el gobierno de Gustavo Petro y el grupo de funcionarios incondicionales que acompaña al jefe de Estado.
En primer lugar: los perritos van colgados del espejo retrovisor a toda hora. Exactamente como sucede con el Gobierno, que no se suelta del espejo retrovisor en ningún momento.
Has alcanzado tu límite de artículos gratuitos
Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.
Suscribirme¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión
Lea los comentarios















