
Que Colombia se disponga a firmar los protocolos de la Ruta de la Seda con China, no tiene nada de raro ni de inconveniente.
Hoy en día, cerca de cien países tienen firmados este tipo de protocolos con China. Que no son otra cosa que programas para acentuar la cooperación con China para avanzar en proyectos principalmente de infraestructura.
Lo que sí es inconveniente e innecesario es que el presidente Petro resuelva ahora (creyendo que gana popularidad poniéndole sordina a su pésimo gobierno) subir los decibeles contra los Estados Unidos, en una anacrónica postura antiyanqui del estilo pasado de moda que se utilizaba por algunos en América Latina en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado.
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