
El expediente contra los congresistas Iván Name y Andrés Calle retrata de manera descarnada, pero contundente, la corrupción política que pocas veces se destapa, se prueba y se castiga en Colombia.
Por esto mismo, esa pieza, que sustenta la captura de los expresidentes del Senado y de la Cámara, es apenas una muestra muy pequeña de una extendida práctica en el país que involucra a congresistas, concejales, presidentes, alcaldes, funcionarios públicos y otros políticos que han hecho del desfalco de las arcas públicas un modus operandi muy parecido a una empresa criminal.
Por eso, también, la minuciosa investigación que llevó a la captura de Name y Calle, dos políticos tradicionales, es un referente del trabajo que los colombianos esperamos siempre de la Corte Suprema de Justicia. En este caso, el crédito es del magistrado Francisco Farfán, y vale la pena destacarlo.
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