
Estuve en Manaos por estos días, dejando atrás los aullidos de la feroz polarización en el ámbito criollo. Pude ver casi un centenar de organizaciones de varios países amazónicos, aquejados en estas regiones por las crisis no solamente climática, de degradación y contaminación, sino, principalmente, la de las economías ilegales, la violencia, la corrupción y, en general, la pérdida de la democracia local.
Asombrados, los diferentes participantes compartimos datos, análisis y perspectivas de lo que viene sucediendo en el territorio amazónico. El primer asunto que asoma es la creciente amenaza sobre los territorios indígenas, que cada vez soportan más, de manera paralela, los embates de los grupos de mineros, madereros, pescadores, ganaderos y traficantes, que ven en sus tierras un tesoro disponible para el más fuerte, y por el otro lado, una institucionalidad cada vez más débil en su protección frente a los proyectos extractivos de desarrollo, más lo de la ilegalidad, que hacen cada vez más vulnerables a sus poblaciones. Pareciera ser un mal generalizado, donde la respuesta de los estados frente a las necesidades territoriales de los pueblos indígenas es una institucionalidad cada vez más raquítica. ¿Estrategia o mediocridad?
Igualmente, se sienten pasos de animal grande con las propuestas de ley que pretenden flexibilizar y reducir los procedimientos de licenciamiento en lo que concierne a reducir el concepto de impactos directos, indirectos y acumulativos, de proyectos medianos y pequeños, el cual se estaba discutiendo esta semana en el Congreso brasileño, lo cual abriría una compuerta para exponer millones de hectáreas de bosques a actividades productivas y de transformación de la cobertura, sin ningún tipo de regulación. Tremendo reto para Lula, el de poder vetar el proyecto de ley en un Congreso con fuerzas opositoras dominando el tinglado, ad portas de la COP30. La presión sobre las tierras de bosques en pie sigue siendo un factor que tendrá una agenda legislativa, que incluye desde los proyectos de colonización aymará sobre la Amazonía en Bolivia, o los enclaves agrícolas de colonias menonitas en Perú, o las insistentes presiones para sustraer la reserva forestal en Colombia en zonas de ampliación ganadera.
Artículo exclusivo para suscriptores
Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.
SuscribirmeLea los comentarios













