Armando Benedetti no solo abandonó Italia cuando impuso a la fuerza su regreso a Colombia. También dejó una lista de deudas, varias de ellas tan elementales como inaceptables para quien representó a un país ante la comunidad internacional. No es una metáfora. No es una exageración. Son facturas reales, documentos oficiales, correos internos de la Cancillería y empresas italianas que confirman que el hoy cuestionado ministro del Interior salió de Roma sin ni siquiera pagar el trasteo.
Vamos al principio. Durante su paso por la Misión Permanente de Colombia ante la FAO, con sede en Roma, Benedetti utilizó los servicios de una empresa de limpieza de lencería, llamada Z Servizi, que, durante más de cuatro meses, entre el 11 de mayo y mediados de septiembre de 2024, se encargó del suministro, lavado, reemplazo y organización de ropa de cama y baño en la residencia oficial, ubicada en un exclusivo sector entre Campo de' Fiori y la famosa Vía Giulia.
El servicio incluía la limpieza de fundas, cobijas, edredones, toallas, tapetes y lienzos, y quedó registrado en las facturas proforma número 7, del 1° de octubre de 2024, y la número 17, del 12 de diciembre de 2024. Todo esto por un valor de 1.720 euros, es decir, poco menos de 8.500.000 pesos. Mucha sábana sucia debía tener el hoy ministro del Interior.
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