
Ayer, la ministra de las Culturas, las Artes y los Saberes, Yannai Kadamani, y su equipo legislativo, radicaron ante la Cámara de Representantes el proyecto de reforma a la Ley 397 o Ley General de Cultura, expedida en 1997. Esta ley, que por demás creó el Ministerio de Cultura en la administración de Ernesto Samper Pizano, había sido materia de discusión en varios de los comités programáticos que se hicieron para la campaña de Gustavo Petro a la Presidencia de la República, desde 2021.
Fueron decenas de reuniones concertadas por quienes habían hecho parte de la administración de la Bogotá Humana, y cientos y miles de gestores culturales que se organizaron en comités y asambleas para proponer armonizar una serie de aspectos que se habían quedado desuetos y anacrónicos para los tiempos que corren. Se preveía que, de triunfar el proyecto progresista, era necesario el reconocimiento de la interculturalidad colombiana de una manera más profunda y plausible, y no meramente decorativa, superficial o patrimonializable, según aquella idea de lo cultural que instauró el neoliberalismo desde los años ochenta, mediante la cual se crearon supuestas industrias del entretenimiento como un correlato de lo cultural, mientras que la visión antropológica se soslayaba con la idea de considerar que lo ancestral, los saberes, las artesanías, las lenguas y los imaginarios, entre otros, pertenecían al pasado; a un tiempo que ya había terminado y que correspondía clausurar encerrándolo en museos o volviéndolo una curiosidad para incautos.
Ese proceso inicial de reformulación de lo cultural quedó consignado en el Plan Quindenial de Cultura 2024-2038, que aprovechó las reuniones realizadas durante el pasado gobierno con casi 100.000 gestores culturales del país, para ponerlo a tono con el programa de Gobierno del Cambio. Dicho plan, que se puede consultar en el sitio web del Ministerio, además se abrió por primera vez a ser consultado y transformado por las ,diversas comunidades del país mediante consultas previas que se están surtiendo este año. Además de este plan, el segundo cambio estructural, que ocurre en este momento, es la organización y el robustecimiento del Ministerio, que había quedado en la inopia en el Gobierno de Iván Duque, cuando se hicieron verdaderos descalabros en su estructura organizacional. Para ello se realizaron estudios de cargos, con el fin de poder entregar, al finalizar este Gobierno, un ministerio que pueda responder, en cantidad y en calidad, a los desafíos tanto del plan como de la reforma que comenzará a cursar en el Congreso a partir de hoy. Con este estudio, este año se crearon casi 400 cargos de planta y para el próximo se planea un número similar, fortaleciendo así la estructura de entidades adscritas a esta cartera.
Artículo exclusivo para suscriptores
Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.
SuscribirmeLea los comentarios














