
Todos los ciudadanos, sin distingo alguno por nuestras preferencias políticas –de izquierda, centro o derecha, incluso los abstencionistas– tenemos una ardua tarea en los próximos 12 meses: proteger a la democracia, la Constitución y las instituciones. Porque el presidente Petro, con la ayuda de nefastos personajes dentro y fuera de su gobierno, hará todo lo posible por destruirlas para mantenerse en el poder.
Creo que lograremos detener esa avalancha de ataques, de manera pacífica, siempre y cuando todos los defensores nos convirtamos en activistas en favor de esa causa. Es decir, hay que dejar de lado la apatía y las timideces en esta hora crucial para el futuro del país.
Por ejemplo, los empresarios no pueden seguir pensando que la política no es asunto de ellos, que deben dedicarse exclusivamente a los asuntos internos de sus negocios, que no les corresponde expresar sus opiniones al respecto de manera pública. Esa actitud de avestruz le facilita la labor a quienes quieren perpetuarse en el gobierno.
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